Chibchacún era el dios de las clases populares entre los muiscas.Indignado por los excesos de los habitantes de la planicie de Bogotá, resolvió castigarlos con una calamidad que jamás pudieran olvidar. Entonces desató las nubes en lluvias torrenciales y continuas, los ríos Sopó y Tibitó, afluentes principales del Funza, se desbordaron por la sabana.
En pocas semanas quedaron sepultados bajo las aguas los campos, los sembrados y las techumbres, por todas partes flotaban cadáveres humanos. Entonces se alzaron hacia el firmamento los brazos y llegaron hasta él las más ardorosas súplicas. Clamaban al dios del cielo para que los liberara de la ira del dios de la tierra. Bochica se conmovió ante tan inmensa tragedia. Apartó las nubes y dio más ardores al sol. Una tarde se mostró ante los hombres en lo alto de un arco iris hacia los lados de Soacha y de pronto arrojó sobre un monte rocoso ssu centro de oro purísimo, que al golpear las rocas las partió y abrió en ellas un profundo tajo por el que se precipitaron las aguas inundaban la llanura.