El territorio de Cundinamarca fue descubierto por las expediciones de tres conquistadores: Gonzalo Jiménez de Quesada por el norte, Nicolás de Federmán por el sureste y Sebastián de Belalcázar por el suroeste.
El primero en llegar a la sabana Chibcha fue Don Gonzalo Jiménez de Quesada, procedente de Santa Marta, de donde salió el 4 de abril de 1536, llegó a Guachetá el 12 de marzo de 1537.
De allí siguieron el día 13 a Lenguazaque, donde fueron ofrendados con mantas, oro, esmeraldas y frutos de la tierra. Luego llegaron a Cucunubá y el día 14 a Suesuca (Suesca), "desde cuyas alturas descubrieron la Sabana de Bogotá".
De Suesca salieron el 22 de marzo en dirección a Nemocón; después de librar varios ataques, Quesada pasó por el pueblo de Zipaquirá para encontrarse con su vanguardia en Busongote, lugar en el que permanecieron hasta el 24 de marzo, día en que salieron para Chía. El 5 de abril llegaron a Suba y Tuna.
De Suba pasando por los pantanos de Engativá, marcharon rumbo a la corte del Zipa, a Bacatá, Muequetá o Funza, a donde llegaron el día 20, en busca del gran Zipa Tisquesusa y sus tesoros.
Terminó allí una jornada mil veces heroica, de más de un año y de un recorrido de 1.117 Km, increíble y legendaria, colmada de padecimientos, hazañas y glorias que sólo la fe de aquellos hombres pudo vencer y coronar.
En Funza permanecieron un mes, bajo frecuentes ataques de los indios y preocupados del paradero de Tisquesusa. Entre tanto, Quesada mandó dos expediciones a descubrir las tierras Panches o del Sur-Occidente.
Juan de Céspedes fue hacia el sur, llegando hasta Fosca, de donde pasó a Pasca y de aquí a Tibacuy, lugar en el que se encontró con Juan de San Martín, quien habiendo salido hacia el occidente por Tena pronto hubo de volver, siendo nuevamente mandado con refuerzos para ir en busca de su compañero.
Luego reunidos regresaron por la vía de La Mesa. Otra expedición marchó hacia el nordeste pasando por Teusacá y Guasca, Guatavita y Chocontá. Finalmente Quesada estableció su cuartel en Bosa, y de aquí pasó al sitio de Teusaquillo, donde fundó la ciudad de Santafé el 6 de agosto de 1538 y oficialmente el 27 abril de 1539.
El segundo gran descubridor de tierras de Cundinamarca fue don Sebastián de Belalcázar, quien a comienzos de 1539, tal vez por el mes de marzo, procedente de Neiva y siguiendo el camino de los indios, acampó a la otra orilla del Magdalena, por ahí frente a Guataquí, de lo cual los Panches amigos le dieron aviso a Quesada, quien de inmediato mandó a su hermano Hernán Pérez a informarse y detenerlo mientras se sabían sus intenciones.
Por esos mismos días apareció un tercer descubridor, don Nicolás de Federmán, quien procedente de Venezuela entró por los Llanos Orientales, pasando por el río Sáname y el pueblo de Fosca.
Informado Quesada de que Belalcázar reconocía su dominio en el Nuevo Reino le permitió su avance hacia Santafé, y mientras se concertaba la entrevista tripartita Federmán permaneció en Pasca y Belalcázar en Tibacuy.