| Historia |
La historia de este templo parroquial se remonta al año 1772, fecha en la que se celebró un compromiso por la suma de $ 5.000.oo pesos entre el virrey Messia de La Zerda y Pedro Sarachaga, por ese entonces dueño del actual Municipio para trasladar a La Mesa no solo el mercado de Guayabal, sino también la iglesia y la población. El 16 de noviembre de 1774, el virrey Guirior, quien reemplazara a Messia de La Zerda, decretó: "deben ser compelidos unos y otros vecinos a formar el asiento, plaza, cárcel e iglesia". Con base en lo anterior, el 5 de agosto de 1776, Manuel Antonio Flórez, sucesor del anterior mandatario, ordenó a Faustino Flórez el reconocimiento del terreno. Finalmente, se levantó el acta de demarcación y se dispusieron para la construcción de las obras en mención. Bajo los requerimientos perentorios, don Juan Antonio Posadas activó la obra de la primera capilla pública, urgiendo a los habitantes para que ayudaran. El 9 de febrero de 1778 fue terminada la iglesia de paja y barro con sacristía, baptisterio, cinco altares de piedra, paredes blanqueadas, puerta de madera y cerradura, cuyo nombre fue "la parroquia de la gloriosa Virgen y mártir Santa Bárbara de La Mesa de Juan Díaz". El 9 de mayo de 1778 en la hacienda El Espinal, se acordó el traslado de los ornamentos, alhajas e imágenes que se encontraban en la parroquia del Guayabal; de este trabajo se encargó una comisión de padres capuchinos que en forma de procesión trasladaron los objetos sagrados hasta la nueva iglesia de paja. Sin embargo, esta decisión de las autoridades virreinales no fue acatada pacíficamente por los moradores de Guayabal, las mujeres con furia se apoderaron de las llaves de la parroquia y sacaron al sacristán a empujones; un nuevo intento se realizó, pero esta vez lo impidió el mulato José Manuel quien se encerró en la iglesia obstruyendo el acceso. Aunque hubo querellas por dichas posesiones, hoy estos reposan en los recintos de la iglesia de Santa Bárbara. |