El Departamento de Cundinamarca ha elaborado este documento denominado Plan de Contingencia para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, teniendo en cuenta que se ha emitido una alerta sobre la probable ocurrencia de este evento climático para el año 2026. Según los análisis de la NOAA y el monitoreo del sistema ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), se ha identificado una transición desde condiciones frías hacia un escenario neutral con señales de calentamiento en el Pacífico oriental a comienzos de 2026.
De acuerdo con las proyecciones del IDEAM, se prevé el desarrollo de este fenómeno con un déficit de precipitación y mayor riesgo de sequía en el territorio departamental. Este fenómeno corresponde a un patrón climático natural asociado al calentamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico Tropical, el cual impacta la variabilidad de lluvias y temperaturas en Colombia.
En Cundinamarca, la línea de tiempo climática para 2026 indica que, tras una temporada de lluvias que se extiende hasta junio, la temporada seca asociada a El Niño iniciará en julio, consolidándose con mayor intensidad entre agosto y septiembre.
La incidencia de este fenómeno no solo advierte un incremento en las temperaturas, sino que también exacerba las amenazas derivadas del cambio climático, tales como incendios forestales y desabastecimiento hídrico. La vulnerabilidad del territorio se manifiesta en daños, pérdidas e impactos que dependen de la capacidad adaptativa regional. Para el caso de Cundinamarca, se ha identificado que gran parte del departamento posee una capacidad adaptativa media, lo que limita la respuesta institucional frente a sequías prolongadas.