(Cundinamarca, octubre 16 de 2026). Una hospitalización no tiene por qué significar una pausa en el aprendizaje. Con esta premisa, Cundinamarca puso en marcha ABRAZAR, una estrategia de Aulas Hospitalarias dirigida a estudiantes que, por razones de salud, no pueden asistir temporalmente a sus instituciones educativas.
El piloto se desarrolla en Zipaquirá, Facatativá y Fusagasugá, mediante la articulación entre las secretarías de Educación de estos 3 municipios las Empresas Sociales del Estado (ESE), las instituciones educativas y las familias.
La estrategia cuenta con una inversión de $150 millones por parte de la secretaria de Educación de Cundinamarca, destinada a la contratación de profesionales encargados de acompañar los procesos educativos de niñas, niños y adolescentes durante su hospitalización o recuperación.
La atención se concentra especialmente en áreas fundamentales como Matemáticas y Lengua Castellana y Ciencias naturales. Las actividades se desarrollan en espacios dispuestos por las ESE o junto a la cama del estudiante cuando sus condiciones de salud así lo requieren.
Cada intervención se adapta a las necesidades del paciente estudiante y busca mantener su vínculo con el colegio, sus procesos académicos y su comunidad educativa. De esta manera, la enfermedad no se convierte en una barrera adicional para el ejercicio del derecho a la educación.
Una experiencia piloto en tres municipios
Las Aulas Hospitalarias iniciaron actividades el 28 de septiembre en Zipaquirá, el 5 de octubre en Facatativá y el 16 de octubre en Fusagasugá, con lo cual se completaron los tres municipios priorizados para esta primera etapa.
El piloto permitirá identificar las necesidades de atención, evaluar las prácticas pedagógicas, estrategias de flexibilización y recoger aprendizajes para orientar la implementación del programa durante 2027.
ABRAZAR reúne siete componentes: Aprendizaje, Bienestar, Red de apoyo, Acompañamiento, Zona de esperanza, Acción educativa y Respuesta institucional. Estos principios orientan una atención flexible y coordinada alrededor de las condiciones particulares de cada estudiante.
La estrategia se desarrolla en el marco del Decreto 1470 de 2013, y del decreto 1421 del 2017, compilados en el Decreto 1075 de 2015, que regula el apoyo académico especial para estudiantes menores de edad afectados por determinadas condiciones de salud, así como una de las modalidades de atención educativa para estudiantes con discapacidad.