Cundinamarca impulsa la reconversión productiva en el bosque seco tropical para frenar la deforestación y generar desarrollo rural

  • Más de 30 familias campesinas de Beltrán y Jerusalén avanzan hacia modelos sostenibles que impulsan la seguridad alimentaria, generan ingresos y contribuyen a la conservación de uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia. 

 

(Cundinamarca, junio 24 de 2026). La Secretaría de Bienestar Verde avanza en la implementación de proyectos de reconversión productiva en los municipios de Beltrán y Jerusalén, como parte de la estrategia departamental para prevenir la deforestación en el Bosque Seco Tropical y generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades rurales.

“En Cundinamarca le apostamos a la sostenibilidad, le apostamos a la ruralidad y creemos que este es el camino para seguir construyendo territorios sostenibles, adaptados y resilientes”, destacó Diego Cárdenas Chala, secretario de Bienestar Verde.

Las iniciativas benefician a más de 30 familias campesinas que históricamente dependían de actividades asociadas a la producción de carbón vegetal y que hoy comienzan una transición hacia modelos sostenibles, resilientes y compatibles con la conservación ambiental.

En Beltrán, mediante una inversión conjunta cercana a los $70 millones, la Secretaría de Bienestar Verde y la Secretaría de Agrocampesinado desarrollaron un proyecto agrícola enfocado en el cultivo de melón, logrando establecer la primera hectárea productiva en el municipio y generando nuevas oportunidades comerciales para los productores rurales.

De manera complementaria, fueron fortalecidas 10 unidades productivas avícolas mediante la entrega de más de mil gallinas ponedoras, infraestructura, equipos e insumos orientados a la producción agroecológica. Esta apuesta busca fortalecer la seguridad alimentaria, generar ingresos complementarios y brindar alternativas económicas sostenibles para las familias campesinas.

En Jerusalén, la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía Municipal desarrollaron un proyecto de reconversión productiva con una inversión de $110 millones, beneficiando a 20 familias rurales con la entrega de 1.600 gallinas ponedoras, equivalentes a 80 aves por familia.

La iniciativa incluyó además materiales, equipos y herramientas para la construcción de núcleos avícolas de 25 metros cuadrados, permitiendo consolidar unidades productivas sostenibles que fortalecen la economía campesina y disminuyen la presión sobre los recursos naturales.

Estas acciones hacen parte de la línea estratégica “Ruralidad adaptada y resiliente” de la Política Pública de Cambio Climático de Cundinamarca, la cual promueve alternativas productivas sostenibles en territorios ambientalmente vulnerables.

Los proyectos desarrollados en Beltrán y Jerusalén consolidan la apuesta de Cundinamarca por una ruralidad más sostenible donde la conservación ambiental se convierta en una oportunidad de desarrollo, bienestar y prosperidad para las comunidades campesinas.

 

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