(Cundinamarca, junio 11 de 2026). La Gobernación de Cundinamarca avanza en la siembra de más de 3.180 árboles nativos en 12 municipios del departamento para proteger fuentes hídricas, recuperar áreas afectadas y reducir riesgos asociados a incendios forestales, erosión y variabilidad climática.
La estrategia, liderada por la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca (UAEGRD), hace parte de las acciones de reducción del riesgo contempladas en el Plan de Desarrollo Departamental y actualmente desarrolla una nueva jornada de reforestación en la vereda El Molino, del municipio de Ubaque.
Las intervenciones se han realizado en municipios como Choachí, Cucunubá, Gachalá, Junín, San Antonio del Tequendama, Sutatausa, Chocontá, Tibirita, Fusagasugá, Zipaquirá y Sasaima, donde la recuperación de coberturas vegetales contribuye a la estabilización de suelos, la conservación del recurso hídrico y el fortalecimiento de la resiliencia frente a fenómenos asociados al cambio climático.
“Invertir en prevención siempre será más efectivo que atender las consecuencias de una emergencia. Por eso impulsamos jornadas de reforestación que contribuyen a la reducción del riesgo de desastres, protegen el recurso hídrico, recuperan áreas afectadas y fortalecen la adaptación de nuestros municipios frente al cambio climático”, afirmó William Eduardo Rozo Vargas, director de la UAEGRD.
Estas acciones cobran especial relevancia luego de los incendios forestales registrados en el departamento durante los últimos años. Solo en 2025 se reportaron cerca de 215 incendios de cobertura vegetal que afectaron más de 1.135 hectáreas, mientras que en 2024 se presentaron emergencias de gran magnitud en municipios como Bojacá y Mosquera.
Las jornadas incluyen la siembra de especies nativas seleccionadas de acuerdo con las características de cada territorio, entre ellas arrayán, roble, nogal, encenillo, aliso, guamo y cedro. Su capacidad para favorecer la infiltración del agua, disminuir procesos erosivos y recuperar ecosistemas las convierte en una herramienta fundamental para la prevención de riesgos y la adaptación al cambio climático.